Ya me olvidé como se hacía para acordarme
de todas esas cosas que antes contaba.
No sé bien para quién escribirlas, no sé bien qué hacer con ellas.
Solo sé que los porqués de las cosas, llegan a veces con olor a sahumerio,
con canciones que no pensamos que íbamos a escuchar,
y después de hacer muchas preguntas,
los porqués terminan siendo respuestas.
Llegan. Llegamos.
Juntos. Separados.
O nos encontramos.
Aunque siempre nos seguimos buscando.
Ya me acordé como tenía que hacer para contar
todas esas cosas que siempre quise olvidar.
El recuerdo de lo que no fue empieza a hacerse realidad.
Las palabras que colgaban en ese otoño, empiezan a caer maduras
en suelo de verano sin promesas.
Los olvidos se hacen memoria.
De repente, los olvidos se hicieron porqués.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

