Él es quien nadie es (sobre terceras personas II)

Hoy, sin nuevos motivos

ella solo se limitó a observarlo.

No quiso entenderlo,

porque siempre es

él quién sueña ser las cosas

que los demás repugnan;

incluso ella.

A él no le importa nada.

Se deja estar. Se deja ser.

Distorsiona los gritos de su alma con acordes disonantes

de una guitarra amante y confidente,

de momentos irrespetuosos y anónimos.

Hoy le dedicó canciones de sombras,

olvidos y placeres. Viejas noches frías

opacadas por el calor de alcoholes berretas,

y un par de confesiones prohibidas.

Hoy no es momento de buscarlo.

Está aislado de su mundo de mentiras,

insignificantes y perpetuas mentiras

que ella ya no puede esconder detrás

de esa mirada de desconcierto.

Hoy está frenético,

extasiado,

solitario y

vagabundo

de esta ciudad que lo alberga

en los días oscuros y lo

incentiva en sus momentos de lucidez.

Él es quién sueña ser

en la censura de ella y

en la de los demás.

Sus formas de (sobre)vivir [sobre terceras personas I]

Sus inviernos fueron sueños desvanecidos,

recuerdos que con el frío se perdían

y con las lunas solitarias se escondían.

Sus anhelos se albergaron en unas hojas,

hojas blancas teñidas de lágrimas azules.

Hojas con secretos dulces, melancólicos

y con sabor a dolor desenterrado,

todas las noches.

Sus silencios disfrazaban sus sueños mutilados,

callaban sus rojos lamentos y

amortiguaban el dolor de su

ingenuo corazón, recién rehabilitado.

Sus pensamientos, por momentos no existían.

No querían ser para no estar en lugares remotos

y fugaces que se cansaba de visitar.

Sus palabras, pocas, llenas de simpleza

y conformidad en realidad no decían mucho.

No contaban su historia, no decían nada.

Sus miradas eran muchas. Eran todo lo

que ella representaba.

Eran todo lo que ella dejaba ver.

Sus primaveras pretenden ser color cielo

y con flores de amor.

Sus recuerdos, empiezan a renovarse con

ánimos a nuevos –tiernos- tiempos.


Foto: sangredeoda

2 am

2 am y acostumbrada al insomnio.
2 am y el vertiginoso tránsito de palabras independientes
a cualquier estado de mi ser.
2 am y hay una extraña necesidad de verborragia
por los malestares de un día de medio
momento gris y medio momento naranja.
2 am y solo tengo unas pocas respuestas
encontradas a las preguntas de siempre
y sobretodo, a las improvisadas.
2 am y es la hora en que redescubro
la compilación de ideas divagantes,
astutas y -en casos- mediocres.
2 am y no puedo descifrar lo que siento.
2 am y no hablo del frío ni de sueño.
2 am y el reloj no avanza.

Silenciosas Explicaciones

Cómo se explica la falta de silencio

en ciertas oportunidades, y la sobrecarga

de él en otras?

son cuestiones propias del vivir,

son cuestiones que ciertos momentos

no deben ser analizados.

Y como yo lo veo, esos momentos son

propiamente espirituales, propiamente vulnerables

a la existencia de cualquier palabra

o a la misma existencia de cualquier mirada.

El silencio es divino, el callar es sabio

son dones de la madurez que proporciona

la misma aventura de vivir,

bajo cualquier circunstancia concebida

en forma consciente o por simple inercia.

En casos el silencio es sinónimo de dolor,

de un dolor inentendible y casi místico,

disfrazado de inconstancia, pero fijo en su ser

y a veces dueño de musas como hadas mágicas del arte;

como hadas mágicas llenas de palabras sin ecos,

aunque no siempre reflejen el mismo sentido de su autor.

O el silencio forzado

quizá por la falta de seguridad en la misma vida,

vida relacionada con otra capaz de silenciar al mismo silencio.

En cualquiera de los tantos casos

no es bueno dejar callar al silencio por mucho tiempo,

pero paradojalmente tampoco es bueno dejar

que tome control de todo lo real y propio.

.

Primavera (Haiku)



Extraños reflejos
de apariencias fugaces
y etéreas.


***

Cotidianas y
espontáneamente
animadas.


***

Solitarias y
humildemente perdidas
en fucsia feliz.

Leeme un cuento

Leeme un cuento,

que cuente secretos compartidos;

historias de sinnombres, perdidos que deambulan

por tu laberinto de papel,

y rara veces se dan a conocer.

Leeme un cuento

de un mundo fucsia, destinado a la incertidumbre de su progreso;

dónde la evolución es aleatoria y los sueños, el don divino.

Leeme un cuento

dónde el héroe sea un vagabundo,

un pintoresco personaje que zigzaguea los paisajes

y se mimetiza con los humores estacionales.

Leeme un cuento

de palabras simples, de emociones claras y triunfantes,

de finales con “te quiero” y “voy a volver”.

Leeme un cuento

que no me aburra, que no me olvide,

que deje recuerdos brillantes y

provoque una lágrima feliz.

Leeme un cuento,

que sea solo para mí.